martes, 22 de diciembre de 2015

Un ángel pasó

No medía más de 1.65 pero siempre me pareció más alta, quizá era su desparpajo y energía para vivir que la hacía más grande pero diminuta y menuda.  Daba igual que fuese una reunión de trabajo o una fiesta familiar, ella llegaba se plantaba frente a todos para regañar o hacer una broma sin preocuparse por protocolos ni ninguna de esas "pendejadas" que siempre le daban pereza, lo blanco era blanco y lo negro negro. Quizá fue por eso que cuando el médico con cara de compungido le recomendó la quimioterapia Patricia le dijo que se ahorrara la tristeza, que un simple cáncer no la iba a derrotar, que lucharía por seguir al lado de su marido, mi tío, y de su hijo.  Y así fue. Durante mucho tiempo Patricia aguantó con valentía  las idas y venidas del hospital, los malos pronósticos, los continuos malestares y la certeza que estaba luchando contra algo superior a sus fuerzas. Curiosamente de esa época la recuerdo más guapa que nunca, coqueta, siempre con un pañuelo en la cabeza para disimular la caída del cabello,  impecablemente maquillada, su eterna sonrisa y su constante queja de mi gusto por la música clásica: "Suena a muerto. Donde haya una salsa o una cumbia que se quite lo demás".  Hace mucho que Patricia se fue pero es inevitable que cada vez que oigo "mi" música piense en ella y en cómo se las apañó para pintar de colores un mundo gris. Éstés donde estés mi impertinente favorita, Felices Fiestas!

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Y sin embargo aquí estamos...

No sabemos cómo pero siempre llegamos a fin de mes, creíamos que no superaríamos un divorcio pero lo hicimos y reiniciamos una nueva vida, la enfermedad parecía cercarnos por todo lado y pensábamos que no viviríamos para contarlos pero aquí estamos, riéndonos y preguntándonos con incredulidad que cómo hicimos. Contra todo pronóstico acabamos una carrera, tuvimos hijos, encontramos el amor...siempre en las peores circunstancias sucedió un milagro. El mundo judío celebra en estos días Jánuca, la fiesta de las luces,  en recuerdo de esa vez en la que tras la reconquista del Templo una pequeña cantidad de aceite sirvió para iluminar el templo no solo un día sino una semana completa. De lo poco mucho, de la escasez abundancia, de la tristeza alegría, de la oscuridad mucha luz. Somos sobrevivientes, verdaderos héroes más que rendir homenaje a épocas pasadas nos reconocemos como vencedores de mil batallas y damos gracias por estar vivos.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Low cost people


Tanta interconexión nos está volviendo anti sociales y eso no lo digo yo, lo dicen expertos que han concluido que ya no visitamos a nuestros amigos y no quedamos con tanta frecuencia como hace unos 10 años. A parecer con la explosión de las redes sociales y de todas las app habidas y por haber con la que podemos interactuar, comprar y ligar le estamos dando menos importancia a la gente de carne y hueso. Estamos dispersos porque tenemos un amplio catálogo de gente eternamente disponible, pasamos a la espera de alguien o algo mejor. Como antes era menos sencillo para quedar cuando te citabas con alguien para tomar café o para lo que fuera era El acontecimiento del día, quedabas, querías disfrutar cada segundo con la gente porque sabías lo complicado que podría resultar volver a verse, ahora como estamos tan hiperconectados no nos centramos porque sabemos que lo que no hablamos en persona ya lo hablaremos vía whastapp, lo importante es lo que suceda en el mundo cibernético. Así estamos de tristes y de neuróticos, con gente que se levanta y se acuesta sola, que durante el día deambula por las oficinas y bares pendientes eternamente del móvil sin prestar atención a esa vida que se nos escurre entre las manos.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Bienvenido


Bienvenido vivía en el Bronx y lo conocí de casualidad cuando llegué a su casa para dejarle un libro de inglés a Marcelo, su compañero de piso. Me recibió en la puerta  vestido con una bata china y sin preguntarme mucho me dejó pasar, "está dormido, pero así conversamos un ratico" me dijo en plan de absoluta familiaridad mientras me ofrecía algo de tomar. La pulcritud de su casa contrastaba con el estado ruinoso del edificio, lleno de graffitis por las paredes, mal iluminado y un poco maloliente. "Espero no te hayas asustado chico, aquí vive gente buena".  La casa de Bienvenido era amplia, decorada con muchas fotografías y alguna imagen de la Virgen de Regla, en un pasadizo había improvisado una peluquería. "Soy peluquero, le corto el pelo a todas las vecinas del edificio, me adoran".

Me contó que era un "Marielito" -Chico ¿sabes que eso? sino te lo explico"- que llevaba muchos años en Estados Unidos pero nunca había aprendido inglés "lo entiendo todo pero a la hora de hablar nada de nada, por eso me ha costado más todo" si embargo no se podía quejar, las cosas le habían salido más o menos bien "¿Ves ese muchacho guapo de la foto? Fue mi gran amor, vivimos juntos 10 años, una década de felicidad,  hasta que murió en mis brazos, un 31 de diciembre. ¡Imagínate chico! ", coge una de las fotos, sonríe,  la mira con ternura. En eso aparece Marcelo bostezando por la puerta, un médico cubano de unos 35 años que trabaja como camarero en un hotel y duerme en una "habitación" que Bienvenido ha improvisado en la cocina "estaba pasando una mala época, no tenía dinero yo le dije que se viniera para acá, que los amigos están pa eso".De inmediato le pide a su amigo que ponga un poco de música. "¿Te gusta la Lupe?¿ Es buena verdad?"

Como veo que se hace tarde hago una ademán para despedirme pero Bienvenido me regaña "De eso ni hablar, te quedas a cenar que tenemos pollo con papa, arroz con habichuelas y un montón de licor porque ayer tuvimos una fiesta aquí" . Cuando me doy cuenta estoy sentado en la mesa brindando con dos desconocidos que me trata como si fuera un viejo amigo. Durante la cena Bienvenido cuenta que a pesar de su enfermedad, tiene cáncer,  está pasando por un buen momento en su vida porque desde hace un par de años tiene novio y está muy enamorado, "claro el problema es que está en la cárcel desde hace seis meses, por tráfico de drogas. Pero bueno, yo lo visito cada semana y cuando salga aquí estaré", dice mientras se disculpa por tener que retirarse, dice que se siente muy cansado y que el licor se le ha subido "Papi, tú estás en tu casa, ven cuando quieras y si necesitas un corte de pelo te hago precio especial".

Me quedo conversando un rato más con Marcelo y luego regreso a casa pensando en la mala buena suerte de Bienvenido.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Un nuevo principio


Renacer. Resucitar. Reinvertarse. Resurgir. Reescribir su historia. Usted cree que tiene todo controlado, una existencia perfecta y que no le queda nada por descubrir pero de pronto la vida le da una cachetada: un accidente,  la pérdida del trabajo, la muerte de un ser querido, la bancarrota, un divorcio, una enfermedad y se da cuenta que está como al principio, a punto de comenzar y que toda esa seguridad que usted tenía era un castillo de naipes, una foto perfecta pegada con alfileres en la pizarra del Universo. Usted tiene la tentación de maldecir el destino, de compadecerse, de echarse a llorar eternamente y dejarse llevar por la tristeza o simplemente de volver a comenzar, que el cuerpo y el corazón tienen memoria y siempre saben el camino de vuelta, aunque usted no lo sepa, aunque usted no lo crea, la vida siempre se la apaña para abrirse camino, como las flores tras el crudo invierno. La vida o la muerte, usted escoge.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Lugares comunes

Mis amigos me suelen decir que siempre voy a los mismos sitios. Y la verdad que tienen razón porque soy un poco gato y siempre acabo por encariñarme con los lugares que frecuento. No entiendo la manía de esta generación de estar siempre en busca de nuevos sitios, nuevas tendencias  y nuevas experiencias, huir eternamente de cualquier zona de confort. Se pasan el tiempo conociendo gente, viajando a lugares exóticos, cambiando de bares, de amigos y de parejas, es como si todo a su alrededor tuviera fecha de caducidad. A mi por el contrario todo ese frenesí me aturde porque me encanta la magia de lo cotidiano, de esos lugares de siempre. Ya sea el bar donde el camarero no te deja ir sin invitarte a una más, el restaurante chino de toda la vida en el que la dueña te regaña si dejas de ir mucho tiempo o  el supermercado  del barrio en el que la cajera te recomienda productos bajos en colesterol, para mi todos esos sitios cotidianos son parte de mi historia  y me recuerdan que vaya donde vaya, siempre voy a encontrar un lugar en el que sentirme como en casa.

miércoles, 19 de agosto de 2015

10 mandamientos para estar en las redes sociales

Facebook parece un cementerio. Está lleno de páginas fantasmas, de gente que se entusiasmó abriendo una página para su negocio y, por pereza o falta de tiempo, nunca más la volvió a actualizar. Los clientes la visitan una y otra vez esperando tener alguna novedad pero no hay remedio, parece que el dueño murió o que simplemente no se preocupó por su imagen digital. Nada malo sino fuera porque cada vez más las redes sociales se están convirtiendo en un lugar privilegiado para encontrarse con el cliente y dialogar de tú a tú con ellos. Imagine si su potencial usuario llega a su tienda y usted la tiene sucia y llena de telarañas. Posiblemente no dure ni cinco minutos en su negocio. Lo mismo con su perfil en las redes sociales, si su cliente lo encuentra descuidado y desactualizado probablemente no lo vuelva a visitar.

Como usted no puede darse el lujo de desperdiciar cualquier oportunidad de negocio, aquí algunos consejos prácticos:


  • Frecuencia. Aunque hay que estar atento a las conversaciones que ocurren en las redes sociales no hace falta publicar todos los días salvo que se tengan cosas muy relevantes que contar. Los expertos recomiendan dos o tres veces por semana. Se trata de estar presente en las redes sociales pero sin agobiar al usuario. Si nos pasamos  el día publicando nos corremos el riesgo que se canse de nosotros y termine por bloquearnos.
  • Tono. Hay que definir cómo le vamos a hablar al público. La tendencia es utilizar un lenguaje más desenfadado y más personal. El tono institucional se reserva para la web,  para las redes sociales nos relajamos un poco, después de todo estamos en una conversación amigable con nuestros clientes.
  • Sentido del humor. Algunas compañías "serias" están utilizando las redes para dar rienda suelta a su sentido del humor. Los clientes siempre agradecen que los hagas sonreír. Una foto graciosa, una anécdota, cualquier cosa vale la pena.
  • Contenido. Es la pregunta clave y la más importante. Hay que pensar que debemos dar información valiosa al cliente relacionada directamente con nuestro producto o vinculada de alguna forma. Es decir no vale con publicar frases célebres o fotos de paisajes que nada tienen que ver con nuestro producto, hay que dar algo de valor. Sino se sabe qué publicar es mejor no hacerlo, sin embargo en torno a un servicio o producto siempre hay cosas que contar, simplemente hay que ponerse en el lugar del usuario y preguntarse qué le gustaría saber de nosotros.
  • Nunca vender. Siempre es mala estrategia en las redes sociales tratar de venderle algo al cliente. Es mejor hablar indirectamente de nuestro producto y temas relacionados, motivarlos a que usen nuestros servicios pero sin que parezca publicidad. Queremos generar una relación con nuestros fans, que se enganchen a nuestros contenidos y cualquier cosa que suene a publicidad podría alejarlos.
  • Nunca etiquetar o publicar en el muro de nuestros clientes. Da igual a lo que nos dediquemos o que creamos que al usuario le interesa sobremanera nuestro producto es un abuso de confianza etiquetarlo o colgar información en su muro, si creemos que algo le puede interesar a esa persona en concreto es mejor un correo privado.
  • Calendario editorial. Suena complicado pero no lo es. Le puede simplificar mucho la vida si usted planea con antelación lo que va a publicar durante la semana.  
  • Responder al cliente y rápidamente. Las redes sociales se han transformado en el nuevo departamento de atención al cliente y por su bajo coste cada vez lo serán más. Esto exige por parte nuestra una escucha atenta y estar siempre dispuestos a responder con rapidez. Una rápida respuesta a alguna queja o comentario puede salvarnos de una crisis. Si un usuario se pone en contacto con nosotros NO puede ser ignorado y sentirse frustrado.  
  • Analizar resultados. Hay que saber qué impacto estamos teniendo en la audiciencia, qué publicaciones han recibido más "likes" y cuáles más comentarios. La mayoría de redes sociales tienen un sistema de estadísticas muy simples y básicas que nos permiten determinar  el alcance de lo que hacemos. No tenga miedo a los números, hay en la red muchos videos que le enseñarán cómo interpretar los resultados.
  • Tener un plan. Si estamos en la redes sociales debemos saber PARA QUÉ estamos en ella y CÓMO vamos a estar. Es lo que se llama un plan estratégico de comunicación, suena muy pomposo pero en realidad para un pequeño empresario es un buen ejercicio. Sentarse a pensar y a escribir qué esperamos de las redes sociales y marcar un plan de ruta. Da igual que sea solo un folio o veinte, hace falta poner por escrito nuestras expectativas.  Creáme, le va a simplificar mucho la vida.

Estar en las redes sociales es algo muy serio y es su reputación digital la que está en     
juego. Hay que tomárselo muy en serio y asumir los compromisos que sean necesarios. Los clientes están esperando.



jueves, 13 de agosto de 2015

Perseidas

Treinta o setenta años ¿Qué mas da?. Al final el tiempo vuela y nuestra vida pasa en un abrir y cerrar de ojos. Eso lo decía mi abuela poco antes de morir, que sentía que su vida había sido tan pero tan breve que se quedaba con ganas de pasar un tiempo más con sus hijos. Siempre es demasiado breve, todo fluye y se nos escapa de la mano. Amamos a alguien durante uno o diez años y al final tenemos la impresión que estuvimos con esa persona tan solo cinco minutos, que nos faltó tiempo para amarnos más. Tenemos hijos, los vemos crecer, creemos que es una eternidad pero un día de tantos los vemos partir. A lo mejor pasaron 25 años pero para nosotros fueron unos instantes. Nuestros padres nos acompañan por el camino, 20 o 50 años, un día de tantos nos dejan. Nos parecía toda una vida pero en realidad tan solo los tuvimos unos momentos. Todo pasa con excesiva rapidez, el tiempo se esfuma en nuestras manos y la gente pasa a nuestro alrededor con una vertiginosa velocidad, como cometas. Los vemos por unos segundos y luego tan solo queda una estela en el firmamento. Brevísima pero hermosa, como la vida misma.

martes, 11 de agosto de 2015

Amigos de bares

Tienen la peor fama del mundo y a menudo son los malos de las películas, los causantes de cualquier divorcio o los culpables de que la gente ande por mal camino. Decir que has quedado con tus amigos de bar es muy mal visto, prueba inequívoca de que has tocado fondo: de ahí a dormir en banco en el parque abrazado a un tetrabrick de don Simón solo hay un paso. Queda mejor decir que vas a ver a tus colegas de oficina -aunque te aburras como una ostra- o  a tus compañeros yoga -aunque no tengas tema de conversación- tienen mejor fama y a juicio del público, son garantía absoluta que vas en la dirección correcta. Yo como soy bohemio por vocación y noctámbulo de toda la vida reivindico a mis amigos de bares, esos seres mitológicos que ves de vez en cuando, de los que desconoces casi todos los aspectos de su vida y con los que brindas en incontables ocasiones. A lo largo de mi vida he tenido grandes amigos de bares gente "banal y superficial" a la que les he tomado verdadero cariño y con los que he llegado a tener conversaciones que han cambiado mi existencia y a los que he extrañado horrores cuando han desaparecido de mi vida. Me han ayudado a descubrir mundos nuevos pero sobre todo a amar a las personas. Así que:  ¡Salud! Brindo por ustedes mis queridos amigos de bares!

jueves, 6 de agosto de 2015

Cartas de amor

Ahí las tengo en una caja metálica. A decir verdad algunas no son cartas precisamente sino facturas, post-it, pedazos de informes, de partes médicos o propaganda de bancos en las que alguien un día decidió dejarme algún breve mensaje que de cierta forma cambió mi vida. A simple vista son cotidianos, no contienen ninguna gran declaración pero reflejan la ternura de un tiempo lejano, el eco de vidas pasadas en el que cuesta reconocernos cuando por cosas de la vida nos hemos vuelto extranjeros de nosotros mismos. ¿Alguien sintió todo eso por nosotros? ¿Fuimos tan importantes en la vida de esas personas? ¿Alguien tuvo la paciencia de escribir al reverso de una lista de compras que ese día nos iba a cocinar nuestro plato preferido solo para vernos sonreír? He querido quemarlas, olvidarme de ellas por completo pero algo siempre me lo impide: pienso en cuan triste que habría sido mi vida sin ellas y que hay gente que deja este mundo si haber recibido nunca cartas de amor. Así que siguen ahí, acechándome en un rincón, recordándome quien fui y quizá como promesa de que el día menos pensado vuelvo a sentir cosquillas en el alma.

lunes, 3 de agosto de 2015

Hermann y Mario

Uno nunca sabe cuando la guerra se atraviesa por su camino. Mi abuelo Mario lo descubrió durante la II Guerra Mundial cuando le perdió la pista a su amigo del alma. Hermann era un emigrante alemán que había llegado a Costa Rica con su familia huyendo de la crisis económica que azotaba a Europa en los años 20. Desde el primer momento fueron inseparables, estudiaban juntos y pasaban largas horas charlando de lo que harían cuando fueran mayores.  Sin embargo un buen día los padres de Hermann decidieron regresar a Alemania por lo que los dos amigos se separaron con la promesa de ser amigos para siempre. Durante algunos años se escribieron regularmente hasta llegó Hitler al poder, a partir de ahí las cartas empezaron a ser menos frecuentes hasta que un día mi abuelo no volvió a saber nada de su amigo.

Durante toda la II Guerra mundial mi abuelo pasó a la espera de recibir noticias de su amigo, le escribía con frecuencia y nunca recibía respuesta. Cuando escuchaba las noticias de la BBC siempre sentía un nudo en la garganta, la guerra recrudecía y las víctimas aumentaban en ambos bandos. Mi abuelo solo pensaba en si Hermann estaría vivo o si había sucumbido al terror del nazismo. Se alegraba de los avances de los aliados pero cuando los británicos comenzaron el bombardeo de Hamburgo pasó sin dormir varias noches.

Tras finalizar la guerra mi abuelo en solitario decidió averiguar la suerte de su amigo así escribió a los embajadas de todos los países aliados y hasta contactó con algunos bases militares en Alemania sin tener ninguna noticia, había desaparecido de la faz de la tierra, la vida era irónica: un chico tan pacífico como su amigo, que odiaba la violencia había muerto en una guerra.

Todo cambió en septiembre de 1946 cuando mi abuelo recibió una carta de Alemania, el remitente: su amigo Hermann.  Mario lloró de alegría y siempre recordaría ese día como uno de los más felices de su vida. A partir de ahí nunca dejaron de escribirse. Cuarenta años después se volverían a encontrar en Alemania y aunque les costaba reconocerse entre tanta cana y arruga ambos se fundieron en un gran abrazo, habían cumplido su promesa: seguían siendo amigos.

Hace mucho que Hermann y Mario ya no están pero sus cartas siguen ahí, como testigo de la historia de dos países, de dos familias y sobre todo de dos grandes amigos a los que la guerra trató de separar pero que nunca lo logró.

lunes, 27 de julio de 2015

Las cosas que nunca te dije

Al final la gente viene y se va y queda uno con la impresión que quedaron muchas cosas por decirse. Vivimos en un mundo de sobreentendidos, partimos del supuesto que el otro en todo momento sabe perfectamente nuestros sentimientos, que nuestros padres saben que los amamos, que nuestros hijos tienen la certeza que daríamos la vida por ellos o que nuestra pareja sabe que sin ella nuestra vida no tendría sentido. Damos por sobreentendido las cosas más grandes y más pequeñas pero lo cierto del caso es que no siempre las cosas quedan claras y que la gente desaparece de nuestras vidas para siempre sin que todo esté dicho y lo que es peor, con la impresión que nunca las amamos lo suficiente. En mi caso es una de las cosas que más me preocupa:  he tenido la suerte de tener unos abuelos maravillosos que alegraron mi niñez, unos tíos que me consintieron como nadie y que un día se fueron, grandes amigos que marcharon lejos para no volver  y parejas a las que he querido muchísimo y que ya no están a mi lado y no sé si todos ellos supieron lo que significaron para mi y como mi vida cambió por su presencia. Sin su ternura, sin su sonrisa, sin ese abrazo que me dieron en momentos de derrota o alegría mi vida habría sido completamente distinta. Muchos de ellos me acompañaron durante bastantes años, otros tan solo unos meses pero todos dejaron su huella en mi. Así que mis queridos ausentes allá donde estén, no les quepa la menor duda ni por un segundo que siempre los amé.

martes, 21 de julio de 2015

El muertito

No se puede visitar la Estatua de la Libertad y estar pensando en lo que vas a hacer con un cadáver. Eso fue lo que me pasó en mi primera vez en Nueva York. Había llegado hasta la ciudad para recoger el cuerpo de un tío mío, fallecido varios días antes. Lo que iba a ser una operación relámpago de un par de días, entre visitas a Precintos Policiales para saber qué había pasado con él, morgues y funerarias (para pedir descuentos) se había transformado en un viaje iniciático de 10 días en que todo podía pasar como que el dueño de una funeraria para demostrarte lo práctico que era la cremación pida a su asistente que le traiga a don Luciano y que don Luciano resulte ser un paquetito de 2 kilos, de color rosa pálido, lo ponga sobre su escritorio, lo abra y por culpa de una ráfaga de viento salgas impregnado de don Luciano RIP hasta las cejas, "1.80mts, 190 libras caben en esta cajita, una maravilla".  O que la dueña de la casa en la que te estás alojando te diga que de ningún modo, ningún muerto va a dormir bajo su techo  y tengas que dejar las cenizas en una tienda de abarrotes, en medio del arroz, la harina y demás cereales aprovechando la buena voluntad del tendedero dominicano. O que uno de los azafatos del vuelo resulte ser un amigo tuyo muy fashion y que tú para no perder glamur le digas con una sonrisa de oreja a oreja que las pasado chachi piruli mientras acomodas el maletín en el que llevas a tu tío.  Mi padre siempre comenta que a pesar de la tristeza en el funeral le costó bastante trabajo mantenerse serio de solo recordar cómo había sido mi primera vez en Nueva York.

lunes, 20 de julio de 2015

Amienemigos

Todos tenemos al menos uno en nuestras vidas. Un amienemigo es ese "amigo" entrañable que está situado en una especie de limbo porque aunque lo consideras un amigo muchas veces parece tu archienemigo por cómo se comporta o por  las cosas que es capaz de soltarte y quedarse tan campantes, con la sonrisa de oreja a oreja preguntando si vais a quedar a cenar. Es el típico que tú le comentas por ejemplo, que estás feliz porque te han subido el sueldo unos 100 euros al mes y él te recuerda con elegancia, que gana mucho más que tú y que además lo van ascender. Lo invitas a que conozca tu nueva casa y en cinco minutos es capaz de sacar todos los defectos, de aconsejarte nuevos muebles y de advertirte que el vecindario no es nada bueno. Le comentas que estás preparando una escapadita a la playa y el te confiesa que su viaje por Tailandia y 33 destinos exóticos lo tienen agobiado.  O si llevas mucho tiempo en paro  te dice con una sonrisa de oreja a oreja que ya vale, que tienes que ponerte a buscar trabajo, que a él jamás le ha faltado el trabajo (Uno se queda en shock, pensando que parte de tu vida de los últimos años no entendió). Lo más difícil de todo es aguantárselos con la misma alegría con ellos pasan diciéndote cosas pero lo bueno es que son completamente  inofensivos y que una vez aclarado que ellos son los mejores en todo se comportan como tus ángeles de la guarda. 

domingo, 19 de julio de 2015

Padres desconocidos

Hace unos años me contaba Antonio que por fin conoció a su padre. Durante años había acariciado la idea de ponerle rostro a ese gran ausente de su vida, mil veces había imaginado como sería ese encuentro, lo que se dirían y todo lo que tendrían que contarse como que a los siete años tuvo un accidente en bicicleta y que por eso renqueaba, o que a los 15 tuvo su primera novia -Laura, su vecina- y que había terminado la universidad con notas sobresalientes. Que de niño se dormía pensando en que su padre era un superhéroe que pasaba ayudando a los demás y que por eso no tenía tiempo para conocerlo. Su vieja, siempre reacia a hablar del tema, simplemente le había dicho que era un comerciante español que tenía una tienda de abarrotes en Costa Rica y que cuando le dijo que estaba embarazada, el hombre "si te vi no me acuerdo" y que al poco tiempo había regresado a Valencia.

Cuando Antonio vino a España decidió que era el momento propicio así durante mucho tiempo -y con ayuda de amigos- estuvo intentando localizarlo hasta que por fin logró encontrarlo. Lejos de aquel superhombre de su infancia se encontró con un señor de 70 años, de mirada fría que luego del abrazo protocolario le preguntó qué quería, que si era por el tema de herencia estaba todo repartido entre sus hijos legítimos. Cuenta mi amigo que ese fue el momento más triste de su vida, el dinero era lo que menos le importaba y lo único que quería era darle la oportunidad de conocer a su hijo, ver si necesitaba algo y tener la posibilidad de estar en contacto. "No lo volví a ver nunca más" afirmaba mi amigo mientras intentando contener el llanto.

jueves, 16 de julio de 2015

Volver a empezar



Renacer. Resucitar. Reinvertarse. Resurgir. Reescribir su historia. Usted cree que tiene todo controlado, una existencia perfecta y que no le queda nada por descubrir pero de pronto la vida le da una cachetada: un accidente,  la pérdida del trabajo, la muerte de un ser querido, la bancarrota, un divorcio, una enfermedad y se da cuenta que está como al principio, a punto de comenzar y que toda esa seguridad que usted tenía era un castillo de naipes, una foto perfecta pegada con alfileres en la pizarra del Universo. Usted tiene la tentación de maldecir el destino, de compadecerse, de echarse a llorar eternamente y dejarse llevar por la tristeza o simplemente de volver a comenzar, que el cuerpo y el corazón tienen memoria y siempre saben el camino de vuelta, aunque usted no lo sepa, aunque usted no lo crea, la vida siempre se la apaña para abrirse camino, como las flores tras el crudo invierno. La vida o la muerte, usted escoge.

martes, 14 de julio de 2015

Ni contigo ni sin ti

Hace unos años, con cubata en Jaime me confesaba que el amor de su vida era Mónica. Se habían conocido en sus años de estudiantes universitarios y el flechazo fue instantáneo, se amaban con locura y si de algo estaban seguros es que estaban predestinados el uno para el otro. Al poco tiempo se casaron y lejos del clásico "vivieron felices para siempre" fue el inicio de un doloroso aprendizaje y de descubrir que eran absolutamente incompatibles, que daba igual lo que hicieran siempre acababan discutiendo, no se aguantaban. Así Mónica y Jaime iniciaron una historia de idas y venidas: él en Santiago, ella en Valparaíso,  ella en Chile, él en Londres, ella en Londres, él en Madrid, él con otra, ella con otro y luego la reconciliación, el no poder estar separados, el saber que nadie podría ocupar el puesto del otro, el necesitarse mutuamente  y amarse con locura. Cuando estaban juntos la gente los miraba con envidia y admiración, era evidente que había mucha química, que eran de las parejas capaces de comunicárselo todo con la mirada. "Sí...pero no podemos estar juntos porque siempre acabamos mal", me repetía mi amigo con una mezcla de tristeza e ironía. Aunque Jaime murió trágicamente hace muchos años yo sigo pensando en su historia de amor, en si terminaron juntos y en cómo habrá sobrevivido Mónica sin su amor imposible.

lunes, 13 de julio de 2015

El amor después del amor

Aunque los boleros digan lo contrario no se ama solo una vez en la vida. Se ama muchas aunque de distintas maneras, claro está si uno lo permite y no se blinda para volver a recorrer el camino. Cuando perdemos a alguien creemos que con ella se va lo mejor de nosotros mismos y que nunca más la vida volverá a sonreírnos, miramos con envidia a esas parejas que parecen amarse con locura y nos sentimos marginados del banquete de la vida, pensamos una y otra vez en nuestro triste sino y que moriremos tristes y solitarios, que alguien encontrará nuestro cadáver a los seis meses, cuando alguien por fin note nuestra ausencia. Sin embargo, cuando uno va acumulando años se va dando cuenta que se puede enamorar y amar con "locura" muchas veces, tantas como uno se lo permita porque la vida fluye, se abre camino aún en las circunstancias más difíciles y el amor es parte de esas energías vitales que mueven el mundo. Eso si, no hay que esperar a vivir el amor después del amor con la misma intensidad y de la misma forma, somos más viejos, nuestra sensibilidad cambia y cosas que hace 10 años nos parecían maravillosas hoy por hoy nos parecen absurdas pero el amor está al acecho no importa la edad que se tenga.

viernes, 10 de julio de 2015

Ahórrese las palabras

Más vale una imagen que mil palabras y más en Internet. La palabra pasó de moda. Ya nadie lee en la red y eso no lo digo yo, lo dicen expertos que señalan que más que leer cuando navegamos "escaneamos" palabras claves y que la final tan solo leemos un 25% de los textos. Da igual que sea una entrevista super interesante, un divertido cuento o una declaración política, no nos interesa pasar más de cinco minutos frente a un texto. No se sabe si por  exceso de información o por el poco tiempo que disponemos pero el hábito de lectura en la red sigue siendo un tema pendiente y a juzgar por la tendencia, seguirá siendo así mucho tiempo. La dictadura de los 140 caracteres han revolucionado la forma en que nos comunicamos así que si quiere impactar con algún mensaje en la red ahórrese las palabras y piense en fotografías o videos, sus clientes lo agradecerán.

jueves, 9 de julio de 2015

Hablemos de sexo

Hablamos de política, de religión, de fútbol, de arte y todo lo habido y por haber pero nunca de sexo, un elemento central en la vida de todos y que por más que lo neguemos, determina la forma de relacionarnos con los demás y muchas de nuestras acciones y creencias, hay muchos expertos que han llegado asegurar que determina nuestra visión política. Es inútil; por más que intentemos en dejarlo en nuestras alcobas tarde o temprano salta a otros aspectos de nuestra vida. Solteros o casados deberíamos hablar más sobre el tema, no la típica discusión maliciosa del adolescente en su pubertad -que muchos a sus cuarenta años siguen teniéndola- sino un diálogo franco, abierto y maduro sobre todo con la persona con la que compartimos nuestra vida. Para muchas parejas sigue siendo un tema tabú, hablan de todo menos de ese tema, lo dan todo por sentado, por acordado como si fuera una maldición decir qué nos gusta, qué nos disgusta y cómo nos sentimos. Muchas relaciones que se querían con locura se han dejado por no abordar a tiempo el tema: se pusieron de acuerdo en los gastos de casa, en la crianza de los hijos, en las vacaciones pero nunca en el sexo, al final cada uno por su lado y si te vi no me acuerdo. Tendríamos que hablar más del tema y olvidarnos de ideas preconcebidas por arcaicos tabúes o de las expectativas exageradas provocadas por la industria del porno que nos han convertido en eternos insatisfechos siempre deseando que la realidad se parezca a la de las películas, la realidad es otra cosa queridos niños y niñas. En fin, hablemos de sexo.

miércoles, 8 de julio de 2015

Mundo low cost

Quien nos iba a decir cuando comenzó la era de low cost en las líneas áreas que la moda del bajo coste llegaría a todos los aspectos de nuestra vida. Ahora tenemos super mercados low cost, bares low cost, trabajos low cost (para los empresarios obviamente) y relaciones low cost, de usar y tirar. Usted y yo ya no valemos nada,  somos reemplazables y absolutamente olvidables. Hoy en tu oficina no pararán de llamarte a reuniones, de consultarte cosas y de decirte lo importante que eres para la Corporación y tu te sentirás orgullloso. Mañana, gracias al despido low cost, te dirán bye bye adiós y tú, el "imprescindible", el epicentro de las grandes decisiones de la empresa, caerás en el olvido. En una semana no quedará ni rastro de ti. Hoy te aman con locura, eres el centro del mundo de esa persona, mañana te sustituirán por otro, más guapo e inteligente que tú, en menos de una semana serás tan solo un recuerdo, una foto amarilla del álbum de alguien.  Tenlo presente: No, no vales nada. Eres de bajo coste, ya nadie está dispuesto a pagar por ti, eres tan solo una mercancía en un bazar de todo a cien. Bienvenido a la era del low cost

lunes, 6 de julio de 2015

Hasta siempre mi querida atea

Hala, vete tranquila mi querida amiga. Te cansaste del cáncer y de este mundo que no tiene solución. Te vas como viviste, sin perder nunca la dignidad y con la esperanza de que la gente algún día deje de hacer tonterías y vivan como hay que vivir. Te vas con el glamur de siempre, con esa coquetería que a tus años aún te hacían las más guapa de todas. Te vas tan militante como de costumbre, adorable impertinente, siempre con mil preguntas  y con pocas o ninguna respuesta que te dejaran tranquila, "¿Para ti la existencia o no existencia de Dios es problema?" me preguntabas a menudo, al tiempo que me repetías que no habían dos personas tan parecidas como un ateo y un religioso, y que todo era cuestión de hablarlo, como nosotros que de tanto hablar nos habíamos hecho amigos.  Siempre pensaste que a este mundo le hacía falta ser más radical, que había que indignarse más y conformarse menos, que no había que tragar cuentos chinos y que había que luchar contra viento y marea por lo que creías. Hasta siempre mi querida atea, este mundo sin remedio te va a echar de menos.

jueves, 2 de julio de 2015

Los grupos del whatsapp o sáquenme de aquí

Lo confieso: soy de los que se pasan saliendo de los grupos de whatsapp. No por nada personal sino porque siempre los he encontrado muy intrusivos y difíciles de gestionar. La mayoría de grupos con el tiempo van perdiendo su "espíritu original" y se convierten en una suerte de conversación de bazar en las que se habla de todo un poco y en el que tú para enterarte tienes que estar pendiente todo el tiempo. He llegado a estar en grupos en los que la media de mensajes en una hora podría rondar los 500. ¿Quien tiene el tiempo, ganas y paciencia para repasar tantos mensajes para enterarse que el inicio de la conversación fue , por ejemplo, que alguien probó los mejor Gintonics de la ciudad? Los grupos de whastapp son perfectos para actividades concretas, para coordinar un cumpleaños o una salida al campo para todo los demás, para mantener una amena charla de amiguetes siempre recomiendo los grupos de Facebook, más fáciles de gestionar y para el usuario resulta más amigable seguir el hilo de distintas conversaciones. Así que ya sabeis, si me quereis no me incluyais en ningún grupo de whastapp.

martes, 30 de junio de 2015

(Des)Amor

El desamor transita por la misma ruta del enamoramiento pero a la inversa, es el camino de vuelta a casa. Cuando nos enamoramos de la noche a la mañana cambia todo a nuestro alrededor, esa persona que hasta hace poco no existía comienza a ser cada vez  más y más importante al punto que acabamos deseando compartir cada segundo con ella, y si estamos lejos pensamos con ternura en cada detalle de su rostro, su mirada de ángel o esa sonrisa que parece iluminarlo todo y nos hace enterrar miedos y tristezas y nos parece increíble que hayamos vivido tanto tiempo sin conocerla.

Con el des-amor sucede algo parecido:  al principio pensamos en esa persona todo el día,  repasamos con nostalgia las viejas fotografías y nos parece mentira que ya no esté a nuestro lado. Lloramos, pensamos en los "Y si" una y otra vez para caer en cuenta que ya no sirve de nada.  Conforme pasa el tiempo el recuerdo se va haciendo más y más pequeño hasta que un día nos damos cuenta que ya no pensamos tanto en ella o que ni siquiera la pensamos, su presencia se ha difuminado como si nunca la hubiéramos conocido y al final como dice la canción no sabemos "si lo vivimos o simplemente lo soñamos".

....pero vos encontraste la manera una manera tierna y a la vez implacable de desahuciar mi amor con un solo pronostico lo quitaste de los suburbios de tu vida posible"Benedett

miércoles, 4 de febrero de 2015

La era de los muebles

La verdad que con la moda de estas apps para ligar se está volviendo más difícil que nunca tener pareja. Esto de tener el "catálogo" a mano las 24 horas del día nos está volviendo demasiado dispersos y un poco neuróticos porque como el menú es tan variado y gratis -aunque no hay nada en esta vida es regalado- nadie quiere tomar una decisión final, comprometerse hasta no haber probado toda la gama de platillos, estamos padeciendo el mal de nuestro tiempo, lo que los sociólogos llaman el síndrome del FOMO (Fear of Missing Out) el pánico de querer abarcarlo todo con tal de no perderse las últimas novedades sean deportivas, culinarias, cinematográficas o sexuales y que nos impide disfrutar del momento.

De eso he estado hablando mucho con Elena, que descubrió que su prometido "solo por diversión" se pasaba horas chateando con otras chicas. Tras la incredulidad inicial de ver a su chico en esos sitios y en una postura sexy -"que encima le quedaba francamente fatal"- decidió cortar por lo sano y romper con él. No es que sea beata pero dice que le resultaría indigno estar con alguien que mientras está con ella pasa mirando y anhelando todo lo que se está perdiendo, "me sentiría como cuando quieres cambiar de sofá, empiezas a ver todos los catálogos de IKEA esperando a que aparezca la pieza perfecta. Un buen día aparece el de tus sueños, lo comparas con el que tienes y simplemente te deshaces del viejo que nunca te gusto demasiado. Pues eso mismo, no soy un mueble". Cuanta razón...

miércoles, 28 de enero de 2015

La palabra

Si la Biblia cuenta que el mundo fue creado por la palabra es para recordarnos que todo lo que expresamos, de una u otra forma, crea o destruye mundos. Sin ir muy lejos la maquinaria de muerte y destrucción ideada por nazismo fue primero un pensamiento, simples comentarios sin malicia de gente buena -como usted o como yo - en una cena familiar o en una noche de juerga o en el trabajo. Total nada de malo tenía ridiculizar a un pueblo, decir que tenían la culpa de todos los males, que eran distintos a la mayoría, que las cosas podrían ir mejor sin ese otro distinto, ese raro que no encaja en nuestros planes y que con su sola presencia amenaza el status quo. Bromas, charlas, leyendas "inocentes" sobre los "raros" hasta que un día alguien se pregunta si no habría que pasar de teoría a la práctica y dar una solución final a la otredad del otro y todos responden que si. Según los historiadores, a la fecha resulta difícil determinar los responsables directos de toda aquella tragedia pero si nos atenemos a lo que dicen lo sabios sobre la fuerza creadora de las palabras podríamos concluir que de cierta manera fue toda esa gente "honorable" -como usted o como yo- que tímidamente empezó dando rienda suelta a su odio y acabó empuñando armas contra inocentes. Por la palabra empezó todo.