miércoles, 28 de enero de 2015

La palabra

Si la Biblia cuenta que el mundo fue creado por la palabra es para recordarnos que todo lo que expresamos, de una u otra forma, crea o destruye mundos. Sin ir muy lejos la maquinaria de muerte y destrucción ideada por nazismo fue primero un pensamiento, simples comentarios sin malicia de gente buena -como usted o como yo - en una cena familiar o en una noche de juerga o en el trabajo. Total nada de malo tenía ridiculizar a un pueblo, decir que tenían la culpa de todos los males, que eran distintos a la mayoría, que las cosas podrían ir mejor sin ese otro distinto, ese raro que no encaja en nuestros planes y que con su sola presencia amenaza el status quo. Bromas, charlas, leyendas "inocentes" sobre los "raros" hasta que un día alguien se pregunta si no habría que pasar de teoría a la práctica y dar una solución final a la otredad del otro y todos responden que si. Según los historiadores, a la fecha resulta difícil determinar los responsables directos de toda aquella tragedia pero si nos atenemos a lo que dicen lo sabios sobre la fuerza creadora de las palabras podríamos concluir que de cierta manera fue toda esa gente "honorable" -como usted o como yo- que tímidamente empezó dando rienda suelta a su odio y acabó empuñando armas contra inocentes. Por la palabra empezó todo.