Mostrando entradas con la etiqueta Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vida. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de junio de 2018

Plan de Vida

Lo confieso, mis planes nunca resultan y eso lo sé desde los cinco años cuando me fugaba a a casa de mi abuela. Siempre me "atrapaban" a medio camino y terminaba sentado en el comedor comiéndome un plato de cereales y pensando que mi vida era un completo desastre  que "no podía seguir así". Han pasado los años y sigo teniendo la misma sensación, que de nada vale planear porque la vida siempre se las apaña para ponerme en situaciones inesperadas, mi conclusión es que si mi vida fuera una serie de TV probablemente el guionista pasaría los días drogado o borracho. No, no me estoy quejando, que ya me acostumbré a este "sin vivir" y no podría tener un día a día en la que todo estuviera planificado, yo improviso y con eso basta. Siempre pensé que estas alturas de la vida tendría un trabajo ideal, una casa coqueta con vistas a un jardín, un pequeña fortuna que me permitiera vacaciones cinco estrellas una vez al año y cenas en  restaurantes fashion de la ciudad, una pareja que me quisiera mucho, un perro molón y una billetera a reventar para poder  ir por ahí sin tener que preguntar precios -que para mi eso siempre ha sido el sumun de la elegancia- pero mis planes fallaron, mi cuenta de bancos es el hazmerreír de empleados de la sucursal del Banco, paso pendiente de los anuncios de empleo,  vivo en un micro piso con vistas a una tapia manchada, sigo soltero y resignado, de los restaurantes conozco solo el menú pero eso sí, me sobran los sueños.

jueves, 14 de junio de 2018

Y sin embargo la vida

Tras perder el trabajo de mi vida, finalizar una relación de más de 14 años, un infarto y dos angioplastias (una fallida) solo quería morirme cuanto antes. En el hospital pasaba los días enteros pensando en eso y en casa de mis padres intentando dejar todo lo más acomodado posible y haciendo una lista mental de lo que tenía que poner en orden antes de partir. Acabado, con el corazón partido y remendado en el sentido más literal del término, solo me quedaba esperar la hora. Sin embargo la vida comenzó a hacer de las suyas, a sacar sus mejores encantos, a seducirme con una familia que no tenía ninguna duda que saldría adelante y mi viejo que estaba encantado de acompañarme a rehabilitación tres veces por semana para poder contarme anécdotas de camino, con amigos que me llamaban para ver el atardecer y si había que llevarme en brazos no importaba nada, con médicos que se reían a carcajadas con mis preguntas, con entrenadores personales que creían más en mi que yo mismo, con gente que me llamaba de Madrid, Estados Unidos o Israel para hacer planes conmigo. Nunca fue la vida más bella y más seductora, se suponía que iba a ser la peor época de mi vida y fue simplemente maravillosa.

viernes, 20 de abril de 2018

La vida, tan chiquitica


En sus últimos días mi abuela siempre se quejaba de lo corta que había sido su vida. Apenas había tenido tiempo para ser la niña pícara que adoraba subirse a los árboles, la aprendiz de maestra que soñaba con dedicarse a la educación toda su vida, la joven esposa,  la madre de ocho chiquillos que la mantuvieron ocupada durante toda su vida y la feliz abuela que disfrutaba de la compañía de sus nietos. ¿Por qué irse tan pronto con tan solo 90 años? ¿Por qué dejar a los suyos en la mejor etapa de su vida? Todo había transcurrido a velocidad vertiginosa, era absolutamente injusto...para ella y para todos los seres humanos.

Cuando tienes veinte o treinta años hay más tiempo que vida y sabes que lo que no hiciste hoy lo harás mañana, a los cuarenta empiezas a percatarte que a hay muchas cosas que probablemente nunca harás en la vida, a partir de los cincuenta empiezas a volverte un poco nostálgico, a mirar las cosas con la ternura de un viajero que sabe que a lo mejor no volverá andar más a pisar ese camino, a fijarte más en la sonrisa de quienes amas porque en el fondo sabes que antes o después tendrás que decir adiós. Cierras los ojos y lo único que deseas con toda tu alma, como mi abuela, es que la vida no sea tan pero tan "chiquitica"

miércoles, 10 de enero de 2018

La última vez

Hasta los treinta uno vive con la idea que hay más tiempo que vida y que siempre habrá una segunda oportunidad para decirle a alguien "te quiero", para pasársela bien con la familia o amigos, para triunfar...pasados los cincuenta la ecuación cambia, uno se da cuenta que el tiempo se va agotando y que hoy puede ser la última de vez que brindamos con nuestros amigos, que visitamos nuestro lugar favorito, que comemos ese plato que nos vuelve loco o que abrazamos a quienes amamos.
Hoy puede ser nuestra última vez...

martes, 22 de diciembre de 2015

Un ángel pasó

No medía más de 1.65 pero siempre me pareció más alta, quizá era su desparpajo y energía para vivir que la hacía más grande pero diminuta y menuda.  Daba igual que fuese una reunión de trabajo o una fiesta familiar, ella llegaba se plantaba frente a todos para regañar o hacer una broma sin preocuparse por protocolos ni ninguna de esas "pendejadas" que siempre le daban pereza, lo blanco era blanco y lo negro negro. Quizá fue por eso que cuando el médico con cara de compungido le recomendó la quimioterapia Patricia le dijo que se ahorrara la tristeza, que un simple cáncer no la iba a derrotar, que lucharía por seguir al lado de su marido, mi tío, y de su hijo.  Y así fue. Durante mucho tiempo Patricia aguantó con valentía  las idas y venidas del hospital, los malos pronósticos, los continuos malestares y la certeza que estaba luchando contra algo superior a sus fuerzas. Curiosamente de esa época la recuerdo más guapa que nunca, coqueta, siempre con un pañuelo en la cabeza para disimular la caída del cabello,  impecablemente maquillada, su eterna sonrisa y su constante queja de mi gusto por la música clásica: "Suena a muerto. Donde haya una salsa o una cumbia que se quite lo demás".  Hace mucho que Patricia se fue pero es inevitable que cada vez que oigo "mi" música piense en ella y en cómo se las apañó para pintar de colores un mundo gris. Éstés donde estés mi impertinente favorita, Felices Fiestas!

jueves, 13 de agosto de 2015

Perseidas

Treinta o setenta años ¿Qué mas da?. Al final el tiempo vuela y nuestra vida pasa en un abrir y cerrar de ojos. Eso lo decía mi abuela poco antes de morir, que sentía que su vida había sido tan pero tan breve que se quedaba con ganas de pasar un tiempo más con sus hijos. Siempre es demasiado breve, todo fluye y se nos escapa de la mano. Amamos a alguien durante uno o diez años y al final tenemos la impresión que estuvimos con esa persona tan solo cinco minutos, que nos faltó tiempo para amarnos más. Tenemos hijos, los vemos crecer, creemos que es una eternidad pero un día de tantos los vemos partir. A lo mejor pasaron 25 años pero para nosotros fueron unos instantes. Nuestros padres nos acompañan por el camino, 20 o 50 años, un día de tantos nos dejan. Nos parecía toda una vida pero en realidad tan solo los tuvimos unos momentos. Todo pasa con excesiva rapidez, el tiempo se esfuma en nuestras manos y la gente pasa a nuestro alrededor con una vertiginosa velocidad, como cometas. Los vemos por unos segundos y luego tan solo queda una estela en el firmamento. Brevísima pero hermosa, como la vida misma.

lunes, 20 de julio de 2015

Amienemigos

Todos tenemos al menos uno en nuestras vidas. Un amienemigo es ese "amigo" entrañable que está situado en una especie de limbo porque aunque lo consideras un amigo muchas veces parece tu archienemigo por cómo se comporta o por  las cosas que es capaz de soltarte y quedarse tan campantes, con la sonrisa de oreja a oreja preguntando si vais a quedar a cenar. Es el típico que tú le comentas por ejemplo, que estás feliz porque te han subido el sueldo unos 100 euros al mes y él te recuerda con elegancia, que gana mucho más que tú y que además lo van ascender. Lo invitas a que conozca tu nueva casa y en cinco minutos es capaz de sacar todos los defectos, de aconsejarte nuevos muebles y de advertirte que el vecindario no es nada bueno. Le comentas que estás preparando una escapadita a la playa y el te confiesa que su viaje por Tailandia y 33 destinos exóticos lo tienen agobiado.  O si llevas mucho tiempo en paro  te dice con una sonrisa de oreja a oreja que ya vale, que tienes que ponerte a buscar trabajo, que a él jamás le ha faltado el trabajo (Uno se queda en shock, pensando que parte de tu vida de los últimos años no entendió). Lo más difícil de todo es aguantárselos con la misma alegría con ellos pasan diciéndote cosas pero lo bueno es que son completamente  inofensivos y que una vez aclarado que ellos son los mejores en todo se comportan como tus ángeles de la guarda. 

jueves, 1 de mayo de 2014

El oso y la muñeca

A Dialá la conocí la vez que estuve en el hospital.  Estaba justo en la cama enfrente mío. Cuando desperté tras la operación lo primero que vi fue un oso de peluche gigante, una muñeca y una chica de unos 20 años  conectada a un respirador artificial,  que me miraba fijamente. La saludé con desgano y seguí durmiendo pensando que se trataba de un sueño, después de todo un oso y una muñeca poco tienen que ver con la sobriedad y el gesto adusto de un hospital. Horas más tarde cuando desperté la chica seguía ahí, mirando al vacío mientras una amigo de su misma edad, la peinaba y repasaba con ella su fin de semana. La verdad que como el oso y la muñeca, Dialá poco pegaba en esa sala donde estábamos cinco adultos recién operados, amargados y atontados por anestesias y medicamentos. Sonreía poco, se quejaba algunas veces y su madre siempre corría de un lado a otro intentando sonreír mientras sus ojos miraban con tristeza, "Si usted la hubiera conocido hace un año...era una muchacha alegre, guapa, siempre metida en actividades hasta que un día cayó enferma y nunca más se levantó. Los médicos dicen que es una enfermedad degenerativa, es decir que lo único que puede hacer es empeorar pero yo no pierdo la fe. ¿Sabe? Los milagros pasan, a lo mejor Tatica me la ve con ojos de misericordia y pasamos navidad juntitas", me explicaba mientras la acomodaba en la cama y yo deseaba con toda mi alma que los milagros existieran.