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jueves, 2 de julio de 2015

Los grupos del whatsapp o sáquenme de aquí

Lo confieso: soy de los que se pasan saliendo de los grupos de whatsapp. No por nada personal sino porque siempre los he encontrado muy intrusivos y difíciles de gestionar. La mayoría de grupos con el tiempo van perdiendo su "espíritu original" y se convierten en una suerte de conversación de bazar en las que se habla de todo un poco y en el que tú para enterarte tienes que estar pendiente todo el tiempo. He llegado a estar en grupos en los que la media de mensajes en una hora podría rondar los 500. ¿Quien tiene el tiempo, ganas y paciencia para repasar tantos mensajes para enterarse que el inicio de la conversación fue , por ejemplo, que alguien probó los mejor Gintonics de la ciudad? Los grupos de whastapp son perfectos para actividades concretas, para coordinar un cumpleaños o una salida al campo para todo los demás, para mantener una amena charla de amiguetes siempre recomiendo los grupos de Facebook, más fáciles de gestionar y para el usuario resulta más amigable seguir el hilo de distintas conversaciones. Así que ya sabeis, si me quereis no me incluyais en ningún grupo de whastapp.

martes, 28 de octubre de 2014

Los mejores embajadores de su marca


¿Cuál es la mejor estrategia de social media? La que incluye a los empleados de la organización. Usted contratar al mejor experto del mundo e invertir tiempo y dinero en construir su marca en el mundo cibernético pero si no logra enganchar a sus propios trabajadores, entusiasmarlos para que sumen esfuerzo en el mundo digital a su estrategia de comunicación siempre le va a faltar algo esencial, el alma. Ahora que se lleve en el mundo de la comunicación el tono cálido y desenfadado en las redes sociales se trata de humanizar la marca, de enseñarle a nuestros clientes que da igual que seamos una gran corporación y que coticemos en bolsa: también tenemos nuestro corazoncito y eso solo podemos lograrlo si involucramos a la gente que trabaja con nosotros. Pierda el miedo a que se etiqueten en el trabajo, a que tomen fotos en las oficinas,  a que comenten  el día a día. . Establezca unas pocas normas claras sobre el uso de las redes sociales en horas de trabajo -siempre es necesario- y trate de motivarlos para que participen en la vida virtual de la empresa. Pierda el miedo al Social Media, olvídese de restricciones medievales, tiene en sus manos a los mejores embajadores de la marca: sus propios empleados.

martes, 11 de junio de 2013

Hiperconectados

Tanta hiperconectividad va a acabar por desconectarnos. Pasamos todo el santo día pegados al ordenador y a cuanto artilugio inventan, chateando, actualizando nuestro estatus en las redes sociales, compartiendo en vivo y en directo el más mínimo detalle de nuestra vida. Queríamos nuestros cinco minutos de fama pero se nos está yendo de las manos. Hay quien ha perdido su empleo por haber publicado una foto inapropiada, a su esposa por haber sido etiquetado en un bar cuando debería estar en casa y cada vez son más frecuentes los malentendidos por Whatsapp o Skype, "¿Por qué tardaste tanto en responderme si aparecías conectado a esa hora? ".  Hay amigos que me han reclamado no haber subido fotos de una cena en su casa -"Se ve a la legua que no lo pasaste bien"  y otros por todo lo contrario, por haber publicado imágenes de una fiesta a la que no todos estaban invitados. Al final uno, como los famosos de toda la vida, empieza a suspirar por los viejos tiempos en los que nadie se enteraba de nada y vivíamos felices en la absoluta inopia.

lunes, 29 de abril de 2013

Políticos en las redes sociales

Si usted se dedica o piensa dedicarse a la política y no está ninguna red social es mejor que vaya pensando en retirarse porque todo, o casi todo, está pasando en esas plataformas que se han convertido en el eje de la vida cotidiana de su público meta, sus electores, y como en política siempre hay que estar donde está la gente, no hay excusa que valga: las redes sociales lo están esperando. Son innumerables los beneficios que puede traer una mayor presencia en las redes sociales, desde una mayor visibilidad hasta el privilegio de poder "oír" de primera mano que realmente preocupa al elector y qué piensa de usted y todo gratuitamente, sin tener que hacer onerosas encuestas o grandes inversiones en publicidad. He aquí algunos consejos prácticos, tomados de aquí y de allá, para todos los políticos - o aspirantes a- interesados en incursionar en el mundo de las redes sociales.

  • Piénselo bien. Hay que estar en las redes sociales pero no de cualquier manera, como en todas las circunstancias de la vida se trata de saber estar. Antes de apuntarse a una plataforma vale la pena reflexionar detenidamente (a solas o con su equipo) sobre lo que pretende conseguir, el público al cuál quiere dirigirse y qué tipo de post quiere publicar. En resumen hacer un plan de comunicación pero específico para los social media, un error común es tratar de simplemente adaptar el plan de comunicación tradicional - en caso de que lo tenga- a los nuevos medios. Recuerde que los social media por su filosofía son radicalmente distintos a los medios tradicionales, tienen un lenguaje y un estilo propio. Piénselo bien, piense en social media.

Escoja las plataformas adecuadas. No todas valen para las mismo, ni es necesario tener perfiles en todas las redes sociales. Aunque Facebook es la que tiene más usuarios en Occidente (cerca de 700 millones en el 2011) hay otras redes sociales que a lo mejor podrían resultar más beneficiosas para su carrera política sea porque en su país tienen mayor cantidad de usuarios (hay bastantes plataformas locales con mucho éxito) o por la edad de sus usuarios, por ejemplo en España y en otros países, Tuenti (14 millones de usuarios) es muy usada entre jóvenes veintiañeros. Así que conviene que su equipo haga un repaso de las redes sociales que más se usan en su país.

¿Quien debe actualizarlas? Es la pregunta del millón, en un mundo perfecto sería el propio político quien se encargara de gestionar su propio perfil pero ya sabemos que la vida on line - bien llevada- necesita tiempo por lo que en caso de no poder hacerlo el propio interesado la responsabilidad la debería tener un colaborador muy cercano, que conozca a fondo al político, su agenda y su filosofía. Los expertos recomiendan siempre dejar claro, de cara al usuario, que los perfiles normalmente son actualizados por el equipo del político. La Casa Blanca, por ejemplo, para evitar cualquier confusión al respecto tiene como norma de firmar los post que haya escrito el propio presidente para así diferenciarlos de las actualizaciones que realiza su equipo.

 • Enseñe su corazoncito. Decidir que publicar puede resultar difícil sobre todo porque pensamos que el público espera grandes discursos o frases llenas de sabiduría. Sin embargo se sorprenderá al descubrir que al usuario de las redes sociales más que en posturas políticas está interesado en conocer el lado humano de los famosos así que no tema demostrar al público que usted es de carne y hueso, olvídese de las formalidades de una plaza pública y mantenga una conversación directa con los ciudadanos.

• Escuche atentamente. Una de las grandes ventajas de redes sociales es la posibilidad de saber que piensa de usted el público y de sus actividades sin necesidad de pagar onerosos estudios de opinión, sin embargo no sea tan solo un actor pasivo, interactúe y responda los comentarios cuando lo considere oportuno pero evite caer en innecesarias polémicas.

Actualícelas con frecuencia. En el mundo de las redes sociales las cosas pasan durante 24 horas al día y a una velocidad vertiginosa. Publicar una actualización a la semana quizá no sea una buena idea de estar presente en el mundo cibernético y de tener impacto en el mundo político. Sin embargo, no cometa el error de hacer muchas actualizaciones durante el día porque correrá el riesgo de saturar a sus seguidores, una o dos veces al día serán más que suficientes.

Una imagen vale más que mil palabras. Eso es más cierto que nunca en la redes sociales. No hay nada que guste más -y que se comparta con más rapidez- que una fotografía. Intente postear a menudo alguna fotografía de las actividades en las que usted participa pero desde un ángulo no oficial, la gente está más que cansada de las típicas acartonadas fotografías de gente encorbatada. Piense de nuevo en mostrar su corazoncito compartiendo imágenes curiosas o que de cierta forma apoyen su discurso político.

Planifique sus actualizaciones. Uno de los errores frecuentes de los famosos que incursionan en las redes sociales es la falta de planificación. Sabemos que la actualidad es impredecible y nunca se sabe que puede pasar a lo largo del día pero si que podemos establecer algunos lineamientos generales sobre lo que se quiere publicar en los perfiles. Por ejemplo para ocasiones en las que la gente oficialmente espera alguna opinión del político, como fechas nacionales, elecciones, cumbres, aniversarios, cumpleaños, celebraciones como Navidad o Año Nuevo.

martes, 19 de febrero de 2013

Cómo ser padre en un mundo virtual (y sobrevivir)


Ser padre nunca fue fácil y
menos en el mundo virtual
Si ya es complicado tener un hijo adolescente mucho más lo es en tiempos de las redes sociales, ese mundo virtual en el que nuestros chicos y nosotros mismos estamos viviendo la mayor parte del tiempo sin saber muy bien las implicaciones que está teniendo en nuestra de relacionarnos. Llevar una vida pública tiene sus efectos colaterales y es bueno que los jóvenes sean plenamente conscientes de ello y nunca está de más recordarles algunos puntos clave vinculados a la privacidad y seguridad, al comportamiento responsable online y las repercusiones para su futuro.

Las apariencias engañan y más en las redes sociales. Cada vez son más los perfiles falsos utilizados con otros propósitos como el Grooming (acoso sexual en las redes) y el ciberbullyng (acoso de el tradicional acoso entre los mismos compañeros de Escuela). Alértelo sobre su existencia, de cómo actuar en caso de recibir una amenaza y sobre la necesidad de incluir como amigos sólo a quienes se conoce personalmente, para evitar cualquier riesgo y mantener una conversación más fluida entre sus amigos. Explíquele además la conveniencia de no tener pública la mayoría de la información de su muro y cómo configurar un nivel de privacidad adecuado.

 • Recuérdele que, al igual que en la vida real, las relaciones virtuales deben regirse por ciertas reglas básicas de cortesía, como respetar las creencias de otros, mantener un tono cordial en las conversaciones, no criticar públicamente a otra persona o ventilar asuntos privados en el muro. Al igual que en el mundo de los adultos, ante cualquier divergencia siempre es mejor una charla privada, en el mundo virtual el típico "Inbox".

• Hable con él/ella sobre las implicaciones que podría tener para su futuro su presencia en redes sociales y la necesidad de gestionarlas con cierta responsabilidad. A lo mejor colgar una foto de la juerga de ayer puede resultar divertido hoy, pero un poco comprometedor dentro de cinco años.

Y si usted es uno de los afortunados a quien su hijo ha agregado como amigo, no desperdicie esa magnífica oportunidad para estar aún más cerca de él/ella, conocer mejor sus gustos y saber qué le preocupa, pero no olvide respetar su personalidad virtual, el perfil de cada uno es un mundo y aunque no nos guste o no asuste lo que publica nuestro hijo, hay que respetarlo y evitar ponerlo en situaciones embarazosas, llamándole la atención en el muro o publicando fotografías sin consultarlo. Puede ser que aquel bebé de ayer nos parezca adorable, pero al adolescente de hoy, aquel niño regordete le puede escandalizar. Discreción es la palabra clave, ver sin ser visto.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Como perder amigos en Facebook

Hacer amigos en Facebook es lo más fácil del mundo, perderlos es todavía más fácil sobre todo cuando se olvida que al igual que en todo los marcos que implican alguna interacción social requiere que se cumplan ciertas normas mínimas que aseguren una feliz “convivencia virtual”, normas que no son muy distintas de las que se aplican en la vida cotidiana; después de todo detrás del perfil hay una persona, alguien de carne y hueso –en la mayoría de los casos- con aspiraciones, problemas y manías. Y eso es algo que no hay que olvidar si queremos tener un millón de amigos en el ciberespacio.

¿Qué cosas nos molestan en nuestro mundo virtual? Es una pregunta que suelo hacer a la gente y las respuestas suelen sorprenderme sobre todo por la coincidencia:

Que nos etiqueten en fotos en las que aparecemos. En los últimos años todos nos hemos vuelto un poco paparazzi, siempre dispuestos a captar ese momento especial para colgarlo en la red y compartirlo con amigos y desconocidos. Muy entrañable para algunos pero para otros una auténtica pesadilla sobre todo si en las fotos aparecen ex parejas o son imágenes que fueron tomadas mientras estábamos borrachos como cubas. Así como en la vida real no andamos publicando fotos privadas de nuestros amigos sin su autorización, a menos que queramos terminar en los tribunales, en las redes sociales debe ser igual. Antes de subir una foto o de etiquetar,mejor preguntar.

• Que nos etiquete en imágenes en las que NO aparecemos.
(Y en las que no tenemos nada que ver). Es lo peor de lo peor: que alguien decida por ti que una imagen personal o de un negocio te pueda interesar y pase el día etiquetándote. El otro día me comentaba un colega que estaba harto de que medio mundo se cachondeara de él desde que Herbolario decidió etiquetarlo a él (y todos los fans de su empresa) en imágenes de remedios contra el estreñimiento, caída del pelo, resaca, gases estomacales, impotencia y todos los males inimaginables. Mejor no saturar a nuestros amigos y que sean ellos mismos quienes se interesen por nuestros temas.

• Que interrumpan nuestras conversaciones. Aunque sean “públicas” en el mundo virtual se realizan conversaciones en las que no estamos invitados a participar, cierto que para eso están los correos de tú a tú pero hay muchísima gente que recurre con frecuencia al muro para tratar temas sobre trabajo y su vida. Hay que saber leer entre líneas para distinguir si podemos o no participar en esas conversaciones. ¿Qué pensaría usted del invitado a una fiesta que quiere meterse en todas las conversaciones que se mantienen en todos los rincones de una casa? Lo mismo en el ciberespacio.

• Que traten temas de nuestra vida privada en el muro. Se agradece que alguien se preocupe por nuestra vida laboral pero que pongan en nuestro muro algo como “¿Tu jefe sigue siendo el mismo tonto de siempre?” es un flaco favor y puede complicarnos la vida porque siempre existe una elevada posibilidad que se entere directa o indirectamente. La regla de oro en Facebook es que se habla públicamente solo de lo que dueño del perfil habla públicamente. En caso de duda mejor hacerlo por la vía privada, es decir por un mensaje de tú a tú.

• Que nos envíen invitaciones “pa todo”. Se agradece que nos tomen en cuenta para causas nobles y para celebraciones varias pero resulta un incordio recibir diez invitaciones a la semana para unirnos a cualquier causa, sea la defensa del pino silvestre o para que le hagan un monumento a las señoras que "cuando llueve se ponen bolsas en la cabeza". Hay que invitar pero no tanto.

martes, 15 de abril de 2008

Cotillas

En estos días he pensado mucho en Socorro. Doña Soco, una entrañable vecina de mi barrio que aparte de su afán por servir a los demás se distinguía por ser una cotilla o vina (como dicen en mi pueblo) de vocación: no había acontecimiento alrededor de su casa o a varias manzanas de ella (o a kilómetros a la redonda como decían las malas lenguas) que no se le escapara, donde estaba la noticia ella aparecía “por casualidad” con la compra a cuestas (teníamos la sospecha que su carrito era de utilería y estaba vacío), dispuesta a recabar toda la información posible en tiempo récord. Si por alguna razón las cosas no quedaban claras no tenía inconveniente alguno en hacer una visita a los protagonistas con la excusa de llevarles un caldito o unas galletitas hechas por ella misma y así poder confirmar el notición del siglo y contarlo al resto de los mortales que, dicho de paso, también se morían de ganas por saber lo que había ocurrido.

Como vivíamos enfrente de ella en casa nos acostumbramos a que ante cualquier movimiento “sospechoso” nuestro como meter maletas en el coche, traer un sofá nuevo o la llegada de una visita, la cortina de su salón se movía ligeramente y por una esquina de la ventana aparecían sus ojillos inquisidores, según Soco nadie se daba cuenta pero todos sabíamos que estaba ahí ejerciendo su “derecho a la información” pero no nos importaba, estábamos resignados a vivir en una especie de "Gran Hermano" perpetuo emitido en exclusiva para disfrute de nuestra adorable cotilla.

He pensado mucho en esa vecina porque con la llegada de las redes sociales como My Space, Hi5, los más variopintos blogs y un kilométrico etcétera de plataformas de internet, me he convertido en una especie de versión cibernética de doña Socorro solo que menos generosa y más egoísta: porque todo lo que averiguo no lo comparto con nadie (lo cual atenta contra el principio sagrado del cotilleo: "hay más placer en contar un chisme que en averiguarlo"). Por lo visto la gente se ha vuelto muy confiada y hoy en día cuenta con lujo de detalles aspectos privados de su vida que ni muertos revelarían en persona pero si en el “anonimato” de Internet con un Nick o nombre falso pero siempre acompañados de decenas de fotografías de viajes, fiestas y celebraciones…todo un festín para nosotros los cotillas de la red.

Lo que a Socorro le habría llevado años y arduo trabajo averiguar hoy se puede saber con un simple click en el sitio indicado. Por ejemplo, navegando por la red he descubierto por “casualidad” que la pareja ideal de la facultad, los tortolitos eternos, al final se separó como consta en el perfil de mi ex compañera, que mi vecino que va de duro por la vida lee poesía en sus ratos libres y que busca novia – “a ser posible entre 25 y 30 años”-, que la chica de la farmacia los fines de semana canta jazz, que el instructor de gimnasio colecciona búhos, y que yo desde 1990 debo no sé cuantas pelas a una asociación de estudiantes que tuvo la cortesía de colgar la lista de morosos en su blog.

Así cada vez que visito todos esos maravillosos sitios virtuales en la que la gente lo cuenta todo de todo, pienso en lo inmensamente feliz que sería mi vecina si a sus 75 años decidiera aprender a usar Internet ¡Pobre doña Socorro, no sabe lo que se está perdiendo!