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jueves, 24 de abril de 2008

Recordar para olvidar

Mientras aquí el PP se pasó toda la campaña electoral acusando al presidente de Gobierno de dedicar demasiado tiempo a temas como la memoria histórica que no interesan a "la gente” —esa masa misteriosa que siempre se invoca para justificar posiciones injustificables —viene ahora el poeta argentino Juan Gelman, ganador del Cervantes de este año, a decirnos precisamente lo contrario, que hay que recordar, que “ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto” como lo han pretendido muchos sectores en su austral país y en esta España nuestra, tan moderna y tan anclada a su pasado aunque no lo quiera.

"Hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron". Una vez más la voz de poeta nos convoca y nos da ese tirón de orejas que de vez en cuando necesitamos para seguir siendo humanos y saber que estamos en deuda con generaciones anteriores cuyo esfuerzo y sufrimiento no debería ser olvidado en nombre de la democracia, la constitución o el interés de “la gente”.

Eso lo sabe bien Gelman que en 1995 le escribía una desgarradora carta a su nieta desaparecida junto a sus padres durante la dictadura argentina, y que gracias al empeño o “necedad” de los que no quieren olvidar, recuperaría años más tarde:

"Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste...
Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije".


¡Felicidades Maestro!

martes, 26 de febrero de 2008

Pérdida de tiempo


De repente no sabía si llorar o reír de tan sorprendente declaración y menos de boca de un político que representa, como el mismo dice, “a media España”. En cuestión de segundos el candidato del PP, Mariano Rajoy, echó por tierra los reclamos de miles de ciudadanos familiares de víctimas del franquismo que desde hace décadas vienen reclamando que se les reconozca y compense de alguna forma por todo el dolor sufrido por esos padres, abuelos, tíos y amigos cuyas vidas fueron truncadas por un proyecto totalitario.

Según el Sr. Rajoy, el presidente de gobierno en lugar de preocuparse por las cosas que interesan a la “gente” – nótese que decir pueblo ha quedado demodé - se ha preocupado por cosas que no interesan a nadie “como la Alianza de Civilizaciones y…la Memoria histórica”. Para el candidato del PP esas cosas no deberían ni mencionarse a fin de cuentas lo pasado pasado y estamos en el siglo XXI, es decir que los esfuerzos que han realizado países como Chile y Argentina por determinar responsabilidades por los abusos cometidos por las dictaduras han sido una pérdida de tiempo, que el mismo error han cometido los gobiernos sudafricanos desde 1994 al insistir en la necesidad de recuperar la memoria del apartheid, los judíos con su necedad en hablar de la Shoah (del holocausto) y gobiernos alemanes como el de Ángela Merkel, con la que sí se “codea” Rajoy , por su obsesión en pedir perdón por los horrores cometidos por el nazismo en nombre de la nación alemana. Toda esa panda de ignorantes en lugar de perder tiempo deberían dedicarse a cosas más edificantes que sí le interesan a la “gente”.

Que esto lo diga cualquier parroquiano en un bar de pueblo sería cándida anécdota pero que lo diga alguien que aspira a dirigir los destinos de España, y que dice representar a la mitad de España, da vértigo, causa tristeza y deja mucho, mucho que pensar en esa clase de “gente”.