viernes, 18 de septiembre de 2015

Bienvenido


Bienvenido vivía en el Bronx y lo conocí de casualidad cuando llegué a su casa para dejarle un libro de inglés a Marcelo, su compañero de piso. Me recibió en la puerta  vestido con una bata china y sin preguntarme mucho me dejó pasar, "está dormido, pero así conversamos un ratico" me dijo en plan de absoluta familiaridad mientras me ofrecía algo de tomar. La pulcritud de su casa contrastaba con el estado ruinoso del edificio, lleno de graffitis por las paredes, mal iluminado y un poco maloliente. "Espero no te hayas asustado chico, aquí vive gente buena".  La casa de Bienvenido era amplia, decorada con muchas fotografías y alguna imagen de la Virgen de Regla, en un pasadizo había improvisado una peluquería. "Soy peluquero, le corto el pelo a todas las vecinas del edificio, me adoran".

Me contó que era un "Marielito" -Chico ¿sabes que eso? sino te lo explico"- que llevaba muchos años en Estados Unidos pero nunca había aprendido inglés "lo entiendo todo pero a la hora de hablar nada de nada, por eso me ha costado más todo" si embargo no se podía quejar, las cosas le habían salido más o menos bien "¿Ves ese muchacho guapo de la foto? Fue mi gran amor, vivimos juntos 10 años, una década de felicidad,  hasta que murió en mis brazos, un 31 de diciembre. ¡Imagínate chico! ", coge una de las fotos, sonríe,  la mira con ternura. En eso aparece Marcelo bostezando por la puerta, un médico cubano de unos 35 años que trabaja como camarero en un hotel y duerme en una "habitación" que Bienvenido ha improvisado en la cocina "estaba pasando una mala época, no tenía dinero yo le dije que se viniera para acá, que los amigos están pa eso".De inmediato le pide a su amigo que ponga un poco de música. "¿Te gusta la Lupe?¿ Es buena verdad?"

Como veo que se hace tarde hago una ademán para despedirme pero Bienvenido me regaña "De eso ni hablar, te quedas a cenar que tenemos pollo con papa, arroz con habichuelas y un montón de licor porque ayer tuvimos una fiesta aquí" . Cuando me doy cuenta estoy sentado en la mesa brindando con dos desconocidos que me trata como si fuera un viejo amigo. Durante la cena Bienvenido cuenta que a pesar de su enfermedad, tiene cáncer,  está pasando por un buen momento en su vida porque desde hace un par de años tiene novio y está muy enamorado, "claro el problema es que está en la cárcel desde hace seis meses, por tráfico de drogas. Pero bueno, yo lo visito cada semana y cuando salga aquí estaré", dice mientras se disculpa por tener que retirarse, dice que se siente muy cansado y que el licor se le ha subido "Papi, tú estás en tu casa, ven cuando quieras y si necesitas un corte de pelo te hago precio especial".

Me quedo conversando un rato más con Marcelo y luego regreso a casa pensando en la mala buena suerte de Bienvenido.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Un nuevo principio


Renacer. Resucitar. Reinvertarse. Resurgir. Reescribir su historia. Usted cree que tiene todo controlado, una existencia perfecta y que no le queda nada por descubrir pero de pronto la vida le da una cachetada: un accidente,  la pérdida del trabajo, la muerte de un ser querido, la bancarrota, un divorcio, una enfermedad y se da cuenta que está como al principio, a punto de comenzar y que toda esa seguridad que usted tenía era un castillo de naipes, una foto perfecta pegada con alfileres en la pizarra del Universo. Usted tiene la tentación de maldecir el destino, de compadecerse, de echarse a llorar eternamente y dejarse llevar por la tristeza o simplemente de volver a comenzar, que el cuerpo y el corazón tienen memoria y siempre saben el camino de vuelta, aunque usted no lo sepa, aunque usted no lo crea, la vida siempre se la apaña para abrirse camino, como las flores tras el crudo invierno. La vida o la muerte, usted escoge.