En una de mis visitas a Costa Rica un día estaba "meditabundo y pensativo" sentado en el sofá cuando de pronto mi vieja, que tenía mucho sentido del humor, se sentó a mi lado. Se quedó mirándome fijamente con la ternura de siempre, me abrazó fuertemente y con cara de acongojada me empezó a cantar: "Chiquitito dime por qué? Tu dolor hoy te encandena, en tus ojos hay una sombra de gran pena..."
Decir que empecé a reírme a carcajadas es decir poco y no paraba porque mi vieja seguía cantando inspirada. En treinta segundos se borraron todas mis penas mientras en voz alta me decía "esto no puede ser cierto, no es real" y no paraba de reírme a carcajadas.
En resumen: mi señora madre logró que cada vez que escucho esa canción solo piense en ella y la oiga su voz divertida diciendome que de todo, absolutamente de todo se sale.

No hay comentarios:
Publicar un comentario