jueves, 29 de julio de 2010

Amores públicos



Que Iker y Sara como cualquier par de tortolitos paseen su amor por medio mundo no tiene nada raro. Es absolutamente normal en una pareja de jóvenes enamorados que tiene la vida por delante y miles de cámaras deseosas de inmortalizar el más pequeño gesto de la pareja del mundial. Lo malo, al menos para los que somos puristas de esta tan denostada profesión de periodista, es que él sea la fuente y ella la redactora que se ha encargado de cubrir “objetivamente” para todo el público la información sobre la Copa del Mundo.

Durante el mundial cada vez que los veía juntos, ella entrevistándolo con toda la seriedad y formalidad que se puede tener con la persona que se han compartido muchas noches, y él tan espontáneo besándola ante las cámaras me sentía un poco “demodé” porque en mis tiempos aquello hubiera sido un delito y probablemente sus jefes al enterarse la habrían puesto a cubrir cualquier cosa menos fútbol. Entonces se creía que existía un compromiso con el público y que en situaciones así se comprometía el prestigio del medio de comunicación.

La culpa por supuesto no es de los enamorados que tienen todo el derecho de demostrar lo mucho que se quieren, la culpa es de una empresa que ha sabido aprovechar al máximo esta historia en nombre de ranking y para deleite de toda España. Pan y circo en tiempos de crisis.

1 comentario:

aguaytorre dijo...

No pienso que la profesión del periodista esté muy denostada. No, en la mente de los propios periodistas. Ni siquiera en el de los comentaristas "supuesta y presuntamente" profesionales que se dedican a destapar chismes cuya fuente es la vía del rumor. Yo que puedo decir abiertamente que pico de programas del "corazón" he percibido la indignación de muchos que quieren la exclusiva y el monopolio de contar los cotilleos con el único respaldo de ser periodista, junto con el interés de la audiencia.

Pero mi opinión no se ampara sólo desde la postura del espectador, puesto que he trabajado muchos años en un gabinete de prensa en colaboración con periodistas de los otros, los "respetables" que también hacían gala del título que, como tales, así los acreditaba.

Para enlazar el fútbol con el periodismo diría que es muy discutible (a pesar de que es palmario el interés mundial que despierta este deporte) si es merecedor de llenar tantas páginas y reportajes, cuando la realidad social reclama otra atención en lo noticiable: por ejemplo la merma de derechos que se agravan con la crisis, sobre todo para mujeres e inmigrantes y otros colectivos en exclusión social (aclaro que no considero a las mujeres, siendo la mitad de la población, como un colectivo) Pero aquí al igual que en las noticias del corazón y del papel couché se rigen por intereses de audencias y ventas.

Muy bien traído el dicho de "Dales Pan y circo y... te dejarán hacer lo que quieras", pero el beso de Casillas a Carbonero en este maremagnum informativo es la punta de la aguja del iceberg en el pajar circense, en un momento apoteósico de gloria nacional que, según muchos periódicos, ha hecho historia.

A propósito, yo creo que a ella le pilló por sorpresa el beso, ¿no crees?. Para mí que será la boda del año que viene... En serio, me compraré la revista antes de que se agoten.

Un saludo. Luis Ángel.