lunes, 15 de julio de 2019
Efímeros
Dice mi amigo que le cuesta reconocer en esa mujer silenciosa y distraída a su madre, la que no paraba de bailar en la Feria, la que desde pequeño le enseñó sus primeros pasos de Sevillanas, la de las respuestas ingeniosas para todo, la que se arreglaba con esmero para salir a dar una vuelta por el pueblo del brazo de su marido. Cuesta reconocerla pero sabe que está ahí, y que cuando se tiene Alzheimer el tiempo es oro, cada segundo compartido cuenta porque nunca se sabe qué pasara el próximo día, repetir las veces que sean necesarias los "te quiero mucho", tomarla de la mano, sentir su piel suave, caminar con ella, hacerle cualquier comentario gracioso de los que antes la hacían reír a carcajadas, acariciar su pelo, decirle que mañana será otro día, que todo será distinto, mirarla con ternura y que ella vea tu rostro con atención y que sepa reconocer en él parte de su historia. "Todavía sabe quien soy...hay que aprovechar al máximo", dice mi compañero mientras intenta disimular su tristeza pidiendo otra cerveza.
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