Diez minutos antes lo había ayudado a levantarse de la cama entre bromas porque no paraba de llamarme –“Diay? Me va a gastar el nombre” – lo iba a llevar a la cocina para que desayunara con tranquilidad per como le costaba mucho caminar –había pasado una noche terrible, como todas las de los últimos tres meses- le dije que fuéramos con calma, que había “más tiempo que vida”(gran frase para alguien que va a morir en cinco minutos) . En cuanto estuvimos cerca del sillón me hizo señas porque quería sentarse. Me dijo que estaba bien pero que se sentía muy cansado, que fuera a desayunar y que él iría luego.
Cinco minutos después mi hermana me llama para que vaya a ver a mi padre, que está muy raro. Lo veo, parece que está profundamente dormido, lo llamo, le toco la mano y no responde. Le pongo el oxímetro, marca cero, no hay pulsaciones. Sé con certeza que Papá se fue pero llamamos a urgencias que no hacen más que confirmar lo que temíamos.
Si alguien me pregunta que sentí cuando vi a mi padre así diría que ternura porque parecía un niño travieso profundamente dormido después de hacer mil travesuras, como si estuviera esperando a que su madre lo tomara en brazos y se lo llevara la cuna. Me sentí aliviado que muriera en un entorno tan querido para él: su habitación, su butaca, arrullado por nuestras voces en la cocina y tranquilo porque enfrente tenía la foto de mis abuelos maternos por los que sentía auténtica locura, en sus últimos días cada vez que lo ayudaba a ponerse el pijama se queda mirando la foto, se reía y me decía: “Mire quienes están ahí, don Víctor y doña Ana ¡qué lindos!”
Pasé días enteros preocupado porque mi padre se había ido de este mundo sin desayunar, era muy comelón, y sin ducharse, le encantaba salir perfumado del baño. (Es curioso como el alma para aliviarse se enfoca en cosas triviales con mi vieja mi gran “congoja” fue que murió sin teñirse el pelo y sin gota de maquillaje, algo imperdonable para una señora coqueta como ella).
Y supe que mi viejo había llegado bien a su destino día después, cuando entre dormido y despierto viendo una serie de Netflix tuve una especie de sueño(¿?): vino un chiquillo de unos 7 años corriendo hacia mí, con peto y sombrero de paja. Se paró frente a mi, me miró fijamente, se río y salió corriendo.
Era idéntico a una foto que me encontré días después. Era mi ángel dormido






