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lunes, 6 de julio de 2015

Hasta siempre mi querida atea

Hala, vete tranquila mi querida amiga. Te cansaste del cáncer y de este mundo que no tiene solución. Te vas como viviste, sin perder nunca la dignidad y con la esperanza de que la gente algún día deje de hacer tonterías y vivan como hay que vivir. Te vas con el glamur de siempre, con esa coquetería que a tus años aún te hacían las más guapa de todas. Te vas tan militante como de costumbre, adorable impertinente, siempre con mil preguntas  y con pocas o ninguna respuesta que te dejaran tranquila, "¿Para ti la existencia o no existencia de Dios es problema?" me preguntabas a menudo, al tiempo que me repetías que no habían dos personas tan parecidas como un ateo y un religioso, y que todo era cuestión de hablarlo, como nosotros que de tanto hablar nos habíamos hecho amigos.  Siempre pensaste que a este mundo le hacía falta ser más radical, que había que indignarse más y conformarse menos, que no había que tragar cuentos chinos y que había que luchar contra viento y marea por lo que creías. Hasta siempre mi querida atea, este mundo sin remedio te va a echar de menos.

La víspera del sábado

La verdad que me venía fatal que durante una época mi vieja hubiese decidido que los viernes se cenaba en un restaurante chino porque retras...