lunes, 6 de mayo de 2019

Nada y todo

A mis cincuenta años no tengo una gran carrera profesional, casa con vistas al mar, coche del año, dinero suficiente en mi cuenta bancaria, pareja que me abrace cuando llego a casa, perro, ropa de marca, vacaciones planeadas en Tahití, un futuro prometedor pero tengo unos padres y hermanas que me siguen enviando besos cada vez que hablamos por teléfono, unos tíos que se enfadan si no tienen noticias mías y amigos maravillosos en tres continentes que siempre me reciben con los brazos abiertos.
Es decir que no tengo nada pero lo tengo todo.

No hay comentarios:

Falsa identidad

En uno de los cursos de inglés que hice en Nueva York conocí a Rosa una ecuatoriana de más o menos de mi edad muy dicharachera que cuando vi...