La verdad que con la moda de estas apps para ligar se está volviendo más difícil que nunca tener pareja. Esto de tener el "catálogo" a mano las 24 horas del día nos está volviendo demasiado dispersos y un poco neuróticos porque como el menú es tan variado y gratis -aunque no hay nada en esta vida es regalado- nadie quiere tomar una decisión final, comprometerse hasta no haber probado toda la gama de platillos, estamos padeciendo el mal de nuestro tiempo, lo que los sociólogos llaman el síndrome del FOMO (Fear of Missing Out) el pánico de querer abarcarlo todo con tal de no perderse las últimas novedades sean deportivas, culinarias, cinematográficas o sexuales y que nos impide disfrutar del momento.
De eso he estado hablando mucho con Elena, que descubrió que su prometido "solo por diversión" se pasaba horas chateando con otras chicas. Tras la incredulidad inicial de ver a su chico en esos sitios y en una postura sexy -"que encima le quedaba francamente fatal"- decidió cortar por lo sano y romper con él. No es que sea beata pero dice que le resultaría indigno estar con alguien que mientras está con ella pasa mirando y anhelando todo lo que se está perdiendo, "me sentiría como cuando quieres cambiar de sofá, empiezas a ver todos los catálogos de IKEA esperando a que aparezca la pieza perfecta. Un buen día aparece el de tus sueños, lo comparas con el que tienes y simplemente te deshaces del viejo que nunca te gusto demasiado. Pues eso mismo, no soy un mueble". Cuanta razón...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Un verano en Nueva Yol (y mejor solo)
Razón tiene Bad Bunny de andar cantando eso de que si uno se quiere divertir tiene que vivir un verano en Nueva York porque me pasó una vez ...
-
Todos tenemos momentos en los que nos "crecen los enanos del circo" y todo, absolutamente todo se nos complica -si nunca has pasad...
-
Había estado tres meses antes en Israel…probablemente si alguien me hubiese propuesto ir a pasar un Shabat en un Kibutz al sur de Israel o...
-
Como decía que cuando la abrazaba la estrujaba mucho y que ella ya estaba viejita, mi abuela Anita en cuanto me oía llegar a su casa pegaba ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario