martes, 12 de julio de 2011
Que se mueran los guapos
No pienso poner un pie en ese restaurante. Dicen que colocan a sus clientes en las mesas según lo agraciados (o no) que sean. Guapos, cerca de las ventanas, normalitos al centro, y feos al sótano. Seguramente es tan leyenda urbana como la de los gatos bonsái o la del niño que quería recibir ocho millones de cartas antes de pasar a mejor vida, pero yo con la sensibilidad a flor de piel prefiero no correr riesgos, no sea que me dé un ataque cardiaco y me muera de felicidad si me sientan al lado de los enormes ventanales, o de tristeza si me colocan en el sótano, de espaldas a la pared y con una máscara encima, porque con los días que llevo fijo que me pasa. Así que para no confirmar mi fama de feo prefiero abstenerme de las delicias de este restaurante y dejar que participen en el casting los ingenuotes que los fines de semana hacen cola para entrar en él. Por mí, que se mueran los guapos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El ángel dormido
Me encontré a mi padre muerto en su sillón preferido. Diez minutos antes lo había ayudado a levantarse de la cama entre bromas porque no pa...
-
Todos tenemos momentos en los que nos "crecen los enanos del circo" y todo, absolutamente todo se nos complica -si nunca has pasad...
-
Como decía que cuando la abrazaba la estrujaba mucho y que ella ya estaba viejita, mi abuela Anita en cuanto me oía llegar a su casa pegaba ...
-
Me imagino que habrá gente que me criticará por contar muchas cosas por Internet, gente que tiene por regla la discreción más absoluta sobre...

No hay comentarios:
Publicar un comentario