viernes, 13 de febrero de 2026

La hora del perdón

En aquellos tiempos cualquier campamento-convivencia juvenil siempre incluía un momento álgido, de fuertes emociones: la hora del perdón o reconciliación. Era una actividad que se planeaba con el único objetivo de que los participantes hicieran las paces porque era más que sabido que los adolescentes tienen los nervios a flor de piel y las rencillas personales en cualquier grupo juvenil era un tema cotidiano.  La actividad casi siempre terminaba en una fogata o en un acto en el que todos juntos abrazados cantaban la celibérrima canción “Lazos de Amistad”.

Para mí, la hora del perdón era la actividad más aburrida del mundo porque todos, absolutamente todos -hasta los organizadores- se ponían a pedirse perdón y yo como de adolescente era más bueno que el pan, no pensaba mal de nadie y casi todo el mundo me caía bien, no tenía nada que reclamarle a nadie y por lo visto tampoco nadie tenía ninguna queja contra mí, así que durante esa hora larga me pasaba en soledad absoluta  viendo de lejos cómo la gente discutía para después abrazarse. En una de esas veces, que me estaba aburiendo montones, comencé a vagar por los corredores buscando a una “víctima” para pedirle perdón. Por fin sentado en una jardinera encontré a un amigo que probablemente estaba descansando después de hacer las paces con alguien o con algunos porque el susodicho tenía un carácter endemoniado. 

Me senté a su lado y con mirada entrañable de dije que quería pedirle perdón. La cara que me hizo era un poema, me mandó a freír churros en cinco minutos. “Va jalando, que usted y yo nos queremos mucho y si algo tengo contra usted se lo voy a decir al momento y usted igual, no como estos hij…”

Y así que mis deseos de que alguien me perdonara o me pdiera perdón para vivir con intensidad la jornada se vieron frustrados. Nadie me tenía por ser buena gente.

La hora del perdón

En aquellos tiempos cualquier campamento-convivencia juvenil siempre incluía un momento álgido, de fuertes emociones: la hora del perdón o r...