viernes, 24 de julio de 2009

Conducción temeraria

Que lo pasó en Honduras fue un golpe de Estado no cabe la menor duda tan evidente es que es una de esas extrañas ocasiones en las que reina la unamidad en la comunidad internacional, todos condenan al sector que derrocó a Zelaya y algunos, han aplicado sanciones diplomáticas.

Sin embargo asusta un poco y causa consternación la temeridad del depuesto presidente, que contra golpe y marea, y en vista del fracaso de las negociaciones de San José, ha dispuesto por segunda vez, hacer su entrada triunfal en Honduras, sin tomar en cuenta que con los ánimos tan caldeados puede esperarse todo menos una "jornada pacífica" como se ha dedicado a pregonar. Como de costumbre, los muertos son lo de menos tanto para él como para los golpistas.

Uno pregunta si con tanto consenso internacional no habría sido mejor para "Mel" esperar un poco, seguir recabando apoyos y dar otra oportunidad a la comunidad internacional. Al parecer ha decidido arreglar las cosas el solito, "a lo macho", para desgracia de los hondureños.